sábado, 1 de agosto de 2009


LA ALEGRIA


Dicen que las personas mas felices no siempre tienen lo mejor de todo, solo saben sacar lo mejor de lo que encuentran en su camino, y tienen razón. Yo soy de los que creen que el secreto de la felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace, sin importarle el resto. Y es que muchos de nosotros ponemos mas interés en hacer creer a los demás que somos felices que en tratar de serlo. Lo curioso es que para la verdadera felicidad no se necesita una vida cómoda sino un corazón enamorado. Cuando a uno le preguntan que es ser feliz, se equivoca al conjugar el verbo, porque menciona siempre tener, tener salud, tener dinero, tener comodidades, y la verdadera felicidad está mas en dar que en tener, la felicidad la da la tranquilidad de conciencia. De allí la importancia en formarla como se debe.

martes, 28 de julio de 2009


¿Cuántas son las virtudes teologales?
Las virtudes teologales son tres: la fe, la esperanza y caridad.


¿Qué es la fe?
La fe es la virtud teologal por la cual creemos en Dios, en todo lo que El nos ha revelado y que la Santa Iglesia nos enseña como objeto de fe.


¿Qué es la esperanza?
La esperanza es la virtud teologal por la cual deseamos y esperamos de Dios, con una firme confianza, la vida eterna y las gracias para merecerla, porque Dios nos lo ha prometido.


¿Qué es la caridad?
La caridad es la virtud teologal por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios, con el amor filial y fraterno que Cristo nos ha mandado.


¿Por qué debemos amar a Dios sobre todas las cosas?
Debemos amar a Dios sobre todas las cosas, porque sólo Dios es infinitamente amable y porque nos ha creado para el Cielo.


¿Por qué debemos amar al prójimo?
Debemos amar al prójimo porque todos los hombres somos hermanos, hijos del mismo Padre celestial, redimidos con la Sangre de Jesucristo y destinados a ir al Cielo.


¿Qué son las virtudes humanas?
Las virtudes humanas, llamadas también virtudes morales, son disposiciones estables del entendimiento y de la voluntad que regulan nuestros actos, ordenan nuestras pasiones y guían nuestra conducta según la razón y la fe.